¿Por qué Sierva?

Al hablar de la Sierva de Dios M. Eugenia, nos preguntamos ¿por qué Sierva? ¿ya es Santa? ¿qué le falta?

Una vez leí que todos somos iguales, con limitaciones, defectos, pero también con grandes cualidades y potenciales, pero al morir sabemos que clases de personas fuimos y me decía que existen tres: las que pasan por el mundo viviendo, comiendo, etc., mueren y nadie las recuerda, las que pasan realizando obras en bien de los demás y dejan huella y las últimas que son aquellas que dan el todo por el todo y más, estas cambian la historia.

Cuando somos bautizados, Dios nos da la Santidad, somos santos, pero ¿cómo conservar esa santidad? ¿Cómo multiplicarla? en la vida existen cristianos que luchamos por conservar la santidad, otras que de esa san

tidad sacan provecho en bien de los demás y dejan obras, y otras que dan no el 100% sino 300, 400% y más, de tal manera que cambian la vida no sólo de los que los rodean, sino que van todavía más allá[1].

En nuestro México tenemos un sin número de estos cristianos, que dejaron huella y si damos una mirada a nuestra Provincia Bajío veremos que fue semilla y cuna de ellos, en nuestra Diócesis de Querétaro tenemos grandes cristianos que nos cambiaron la vida: Padre José Guadalupe Velázquez (restaurador de la música gregoriana y reformador de la música sacra en Querétaro[2]), Sotero Nieves (luchador incansable en la persecución religiosa), Sra. Lupita Malo (vigía y guardiana, en la persecución religiosa, para los centros donde se celebraba la Comunión), otros tantos que muchos de nuestros padres y abuelos nos pueden contar.

Todos al igual que tú y yo fueron bautizados, llenos de la GRACIA de Dios, todos igual que tú y yo con defectos y limitaciones, con grandes virtudes y cualidades, pasaron por nuestro mismo camino, conocieron nuestros mismos esfuerzos, no se conformaron con cuidar de no perder la Santidad, hicieron de ella un estilo de vida, una fuente de gracias para los demás, cambiaron la historia.

Hablamos de estos Santos, de estos héroes, a menudo anónimos, que no solo dejan huella, que no sólo luchan por conservar la Santidad, sino que se sirven de ella para lograr un mundo más humano, que no buscan un lugar o un puesto de honor, pero que viven siempre en el abrazo de Dios[3].

Esos, son los Santos los que, en la lucha contra el mal, no desesperan, los que cultivan una confianza incurable, los que no creen que las fuerzas negativas y disgregadoras pueden prevalecer, los que nos hacen ver que con todas nuestras deficiencias y debilidades la santidad no es un ideal inalcanzable.

La Iglesia como Madre, a través de un PROCESO llamado de beatificación y canonización, nos permite, reconocer y proclamar a algunos de ellos (no por ser los mejores o los únicos), como modelos e intercesores[4]

Este Proceso de Beatificación y Canonización, es largo, minuciosos y delicado, comprende cuatro pasos, que a la vez se subdividen en otros tantos. La Madre Eugenia ha pasado el primero, a partir del cual se le nombra Sierva de Dios.

[1] Cfr. Mt. 25, 14-30

[2] http://www.diocesisqro.org/125-anos-de-la-fundacion-de-la-escuela-de-musica-sacra-de-la-diocesis-de-queretaro-y-75-anos-del-conservatorio-j-guadalupe-velazquez-18-de-febrero-1892-2017-padre-j-guadalupe-velazquez-pedraz/

[3] Catequesis del Papa Francisco, Vaticano,21 de junio 2017

[4] Cf. Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 40; 48-51)

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