Inicio de la Causa de Beatificación de la Madre Eugenia

El martes 8 de marzo de 2016, unidos en la fe, la asamblea de fieles y el señor obispo Don Faustino Armendáriz Jiménez celebraron la Eucaristía  en la santa Iglesia Catedral, porque la Diócesis de Querétaro llena de alegría participa el gozo y agradece el don de la vocación religiosa y el llamado a la santidad en la persona de la Reverenda Madre Eugenia, de la Santísima Trinidad, González Lafon, fundadora en esta Ciudad Episcopal del Instituto de Religiosas Catequistas de María Santísima de la Orden de San Benito Abad.

Acompañaron en la celebración, los señores obispos: Mons. Florencio Olvera Ochoa (emérito de Cuernavaca) , Mons. Gerardo Díaz Vásquez (de Tacámbaro), Mons. Luis Castro Medellín (emérito de Tacámbaro) y Mons. Miguel Patiño Velázquez, M. S. F. (de Apatzingán). Así como un grupo de sacerdotes diocesanos, religiosos y religiosas Catequistas de María Santísima, familiares de la Madre Eugenia, amigos de la obra y bienhechores.

El Obispo de Querétaro afirmó: “Queremos encomendar el camino eclesial en el que buscamos que se ponga de manifiesto la santidad de la Sierva de Dios, la Madre Eugenia de la Santísima Trinidad, González Lafon, mediante el proceso de beatificación y canonización, la Santa Madre Iglesia nos pide lo que hacemos confiados, pues la santidad de los bautizados es el camino que nos ha de permitir encontrar la historia de la salvación en el tiempo presente que nos ha tocado vivir con el gran desafío de la Nueva Evangelización”.

Monseñor Faustino destacó la santidad como alto grado de la vida cristiana ordinaria: “La santidad  nos hace ver que es posible vivir radicalmente el Evangelio”. El ejemplo de los santos nos anima y nos orienta ante tantas realidades personales y de los hermanos que son adversas a la salud del alma y del cuerpo. “Jesús es la salvación nos enseña el Evangelio”, “La fuerza de la Palabra de Dios nos alivia y nos sana”, pero “el Señor pide y necesita nuestro consentimiento para llevar a cabo la obra de salvación”.

Sobre la primera persona propuesta de esta Diócesis, para ser venerada en los altares, monseñor Faustino, agregó: “La Madre Eugenia vivió y supo poner en práctica la santidad, inspirada por Dios y ante las realidades de su tiempo. Sintió la  necesidad de fundar un Instituto de Religiosas Catequistas, quienes inmersas en la sabiduría encarnada fueron capaces de imprimir en el corazón de la niñez el amor y el conocimiento de Dios en su vida, su compromiso por difundir el conocimiento sobre las verdades de la fe, la celebración de la liturgia de los sacramentos y los principios de la vida cristiana, la llevó a ingeniárselas, elaborar numerosos catecismos que ayudaron a los curas de almas a difundir su amor a Dios y a la Santísima Virgen María ‘Virgen Fiel’”.

Y agregó: “La novedad de la santidad de la Madre Eugenia está precisamente en su coherencia de vida, entre el ser cristiano y su deseo de poner a los hombres y mujeres, en contacto con la persona de Jesús para que tantos hermanos pudieran experimentar en su vida la salud y el alivio de Dios”.

“Hoy iniciamos un proceso que sólo Dios sabe cuánto tiempo ha de durar y qué dificultades ha de enfrentar, somos consciente que la mano de Dios de manera providente la ha de guiar. Las cosas que son de Dios, el mismo las lleva a su buen término”.

Invitó a todos en la Diócesis y fuera de ella: “Hagamos de este proceso un tiempo especial de intensa oración, en ella, los que integran el tribunal diocesano, la postuladora y todos los implicados tomen las decisiones que mejor convengan para la causa de beatificación y canonización”. “Pidamos a la ‘Virgen Fiel’, patrona del Instituto de las Religiosas Catequistas de María Santísima que interceda por nosotros para que no caigamos en la tentación de desviar la mirada del misterio de la cruz, el Señor y que abrazándonos a ella, nuestra vida se configure cada vez más al misterio Pascual de Cristo que nos purifica y nos salva”.

Terminada la santa Misa, quienes integran el tribunal eclesiástico diocesano y la hermana Raquel Piña Hernández, postuladora de la causa de beatificación y canonización de la Madre Eugenia, de la Santísima Trinidad, González Lafón, asumieron bajo juramento ante el señor obispo de Querétaro y sobre los santos Evangelios tocados por sus manos, sus respectivos oficios y responsabilidades para llevar adelante la causa de beatificación y canonización.

La hermana Raquel Piña, de entre sus palabras describió el perfil humano, cristiano y de vida religiosa de la Madre Eugenia. La comunidad de las Religiosas Catequistas de María Santísima y toda la asamblea de fieles siguieron con mucho interés este acontecimiento histórico en la vida de la Ciudad Episcopal, para la Diócesis de Querétaro y para la Iglesia de México ya que una de sus hijas inicia este proceso de beatificación y canonización ante la Iglesia Universal.

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