Espiritualidad

Espiritualidad Trinitaria, Eucarística, Mariana y Benedictina

Trinitaria: La Madre Eugenia descubrió y acogió este misterio, fue una profunda experiencia religiosa, un don en su vida. Cuenta ella misma en una de sus tantas luces en la oración: “fatigada por cuestión de la cruz llegué a la oración, me sentí en la presencia de la Santísima Trinidad, recliné mi cabeza en el seno del Padre y descansé”.

Eucarística: Esta es la parte contemplativa del doble fin al fundar el Instituto: LA UNIÓN CON LA SAGRADA EUCARISTÍA Y CON MARÍA, PARA LLENAR EN CUANTO LA FLAQUEZA ALCANCE, LOS CUATRO FINES DEL SACRIFICIO. 

Mariana: Su devoción Mariana estaba inspirada en el espíritu de San Luis María Grignión de Monfort, de no ir a Jesús sino por María. De ahí nuestro lema: “SOLO DIOS, TODO POR MARÍA”.

A la imagen de la Dolorosa la Madre Eugenia le adjudicó la advocación de la Virgo Fidelis o Virgen Fiel, haciéndole además algunas modificaciones a la imagen.

Benedictina: El Espíritu Benedictino latió en el corazón de la Madre Eugenia cuando escuchó la vida del hermano Gabriel Mossier, monje Trapense, en el Instituto de María Reparadora en Roma: “me sorprendió la analogía de sentimientos que había entre este monje y yo, y más todavía, la conducta que la Santísima Virgen había observado para con él y para con la que esto escribe”, “después empezó a bullir en mi cerebro la idea de comunicarme con los Cistercienses Reformados en la Abadía de Sept-Fons. Iluminadoras fueron las palabras del R. P. Mateo de los S.S. Corazones: “ME ATREVO A AFIRMAR QUE NADIE PUEDE SER APÓSTOL SIN TENER EL ESPÍRITU Y EL CORAZÓN DE UN TRAPENSE”, y dije: “yo quiero y debo ser apóstol, al mismo tiempo que quiero y debo tener el espíritu y el corazón de un trapense, y tener especial hermandad entre ambas comunidades”.

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