Ntra. madre 8

REV. M. EUGENIA,

DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD, GONZÁLEZ LAFON

Fundadora del Instituto

de Hermanas Catequistas de María Santísima, OSB

La Rev. M. Eugenia, de La Santísima Trinidad, González Lafon, fue la primogénita de 16 hijos, del matrimonio de D. Mariano González Treviño y María Eufrosina Lafon Manautou, nació el miércoles 9 de  febrero  de 1876, en la ciudad de Chihuahua.

Ntra. madreFue bautizada el 8 de marzo de 1876, de lo que lamentaría tres hechos: 1°. Que por categoría de familia tibiaran el agua con que la bautizaron; 2° Que la hayan bautizado en su casa, pareciendo que esto la privaba de entrar en la Iglesia como todos; 3° Que por ciertos compromisos de lujo no la hayan bautizado inmediatamente, sino un mes después, privándola de la gracia del Espíritu Santo. El 20 de junio de 1877 recibió el sacramento de la Confirmación, en esa misma Diócesis.

A partir de 1879 la familia se estableció en la ciudad de Monterrey N.L. Desde niña la Rev. M. Eugenia se distinguió por su piedad y gran amor a la Santísima Virgen María, al grado que cuando querían conseguir algo de ella, bastaba con que se la nombraran, además de tener presentes todas las advocaciones. Aunque era como todos los niños, le gustaba poner a rezar el rosario a sus hermanos, al grado de quitarlos de jugar. [1]

Su primaria la realizó con las Madres del Verbo encarnado en Monterrey N.L. donde hizo su Primera Comunión en 1888 y partir de entonces (12 años de edad), sintió la inclinación por la vida religiosa.

Familia de Ntra. Madre Ella misma decía que tuvo que luchar 18 años antes de tomar la firme resolución de entregar su vida a Dios (ser religiosa). Por la gran devoción a la Santísima Virgen María se decidió por las Religiosas de María Reparadora y en 1907 inicio su noviciado en Roma. Hizo voto privado de castidad perpetua el 15 de octubre de 1908, siendo aún novicia, con el consentimiento de su Director espiritual. Debido a su salud, salió del Instituto sin profesar, el 26 de abril de 1910.

De regreso a casa de sus padres, en la travesía de España a México, recibió una luz de la que ella literalmente escribe: “cruzó por mi pensamiento como una pregunta, ésta idea ¡¿Una Fundación?!”, respondiéndose ella misma: ¡No!, ¡eso no!; no hay actualmente necesidad alguna en la Iglesia que no esté ya satisfecha”.[2]

Una tarde en que ella y su prima hermana Doña Pilar González de Richardson, quien le había pedido ayudarle a dar catecismo en la capilla de la misma hacienda, dice que subiendo la cuestecita, le dijo su prima: “¡qué batalla con las catequistas!, si vieras en San Antonio Texas ¡qué bien organizadas están!”[3]. Fue como una “chispa” que despertó su idea y dijo: “esto es lo que se necesita en la Iglesia; una fundación de catequistas”.[4]

El 13 de septiembre de 1910, se entrevistó por primera vez con el Excmo. Sr. Leopoldo Ruiz, en la segunda entrevista con él, le llevó una carta de quien había sido su confesor[5], después de leerla el Sr. Arzobispo le dijo: “Bueno, pues esto le va a servir a usted mucho” y luego leyó una parte en voz alta: “En cuanto a la fundación me parece que es poner en práctica la idea del Catequista Pío X…”[6]. El Excmo. Sr. Ruíz tenía una idea muy semejante, de manera que le pareció encontrar respuesta a su idea, quedando ella desde ese momento bajo su dirección así como la idea de la Congregación.

El Excmo. Sr. Ruiz hizo la petición a Roma, para el permiso de la fundación en noviembre de 1913 y la respuesta de Roma, con fecha 14 de julio de 1914, contestaban que recurra nuevamente: “cuando se tengan fondos suficientes para asegurar de una manera perpetua la sustentación de veinte hermanas”[7].

Comunicó el Excmo. Sr. Ruiz, el proyecto de la fundación al Excmo. Sr. Francisco Banegas Obispo de Querétaro quien, conociendo el carisma, abrió las puertas de su Diócesis para la fundación. A petición del Sr. Leopoldo, Eugenia viajó a Querétaro para asuntos relacionados a la fundación[8], el 21 de agosto de 1920, y al día siguiente se reunió con los Sres. Obispos: Francisco Banegas y Leopoldo Ruiz, para tratar todo lo relacionado con el segundo documento de petición para la fundación, firmado por los dos Obispos y enviado el 24 de agosto 1920.

ObispoEl 2 de julio de 1921, le responden al Excmo. Sr. Leopoldo Ruíz, dando el permiso y  el 22 de mayo de 1922 con la denominación de hermanas “Catequistas de María Santísima” se concede fundar en la ciudad de Querétaro, bajo la dirección del ordinario, sin permitirle proveer de algún modo sustento para la comunidad. El Excmo. Sr. Obispo D. Francisco Banegas, dio el Decreto de fundación con fecha del 23 de diciembre de 1922,  “ad experimentum”.

El día 15 de septiembre de 1923 tomó el hábito la Reverenda Madre Eugenia, con el nombre de Eugenia, de la Santísima Trinidad, González Lafon. En 1924, se le conoció por su perseverancia en la enseñanza de la catequesis y preparación de catequistas, así como fomentando la devoción a la adoración al Santísimo Sacramento, en plena la persecución religiosa. Y sus votos temporales los hizo el 15 de septiembre de 1925, en manos del Excmo. Sr. Obispo D.  Francisco Banegas.

Votos PerpetuosDespués de 19 años durante los cuales comprobó que el apostolado podía sostener económicamente la Congregación, por lo que el 15 de agosto de 1941, el Excmo. Sr. Obispo D. Marciano Tinajero, dio el decreto de Erección Canónica, como Congregación de Catequistas de María Santísima y la aprobación de las Constituciones, con excepción de los votos perpetuos, el decreto de éstos fue concedido el 10 de julio de 1948, por el mismo Sr. Obispo.

[1] Testimonio de su sobrino Dn. Mariano González, 14 de mayo del 2010 a las 9:12 a.m. Tlalpan, estado de México

[2] Escritos de la R. M. Eugenia González Lafon, Capítulo III, año 1910, pág. 43

[3] Escritos de la Rev. Madre Eugenia González Lafon: 1876-1962, pág. 42, párrafo 2

[4] Ibid, pág. 44

[5] Provincial de los PP. De la Congregación de las Misiones, quien había sido su confesor desde 1867 hasta 1901, en que salió de monterrey.

[6] Ibid.

[7] El documento de encuentra en el archivo de la causa

[8] Carta de Morelia “de la transfiguración del Señor y Primer viernes de agosto de 1920”. Correspondencia de su director espiritual D. Leopoldo Ruiz y Flores a la Rev. M. Eugenia, de la Santísima Trinidad, González Lafon, pág. 127

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